Rechazar la tristeza no acaba con ella

¿Por qué nos negamos el derecho a estar tristes?

En la sociedad actual,   es bastante común negar la tristeza, estamos entrenados para evitar todo lo que tenga que ver con el dolor. Semanalmente asisten a la consulta pacientes que cuentan sus tristes historias con sonrisa en su cara; a veces, incluso riéndose.   Algunos vienen con una profunda tristeza y su primera reacción es negarla y al descubrirla,  tratan como sea de rechazarla para evitar sentirla.

Cuando sentimos un gran dolor que nos causa tristeza y repetimos acciones que nos ayudan a NO sentirla, a NO experimentarla y seguimos así por la vida sin sentir nuestro dolor, anestesiándonos con mucho trabajo, consumiendo alcohol, con compras compulsivas, buscando estar siempre ocupados, fumando de forma excesiva, comiendo demasiado, o con otros excesos; logramos retardar esa sensación, evitamos el contacto con ella;  pero en algún momento la tristeza hará su aparición y reclamara su espacio en nuestra vida.   Negar la tristeza u otras emociones generara el efecto contrario: las amplifica.

  ¿Qué puede ocurrir si no dejamos fluir la tristeza? Los expertos señalan que al negar de forma reiterativa la tristeza y evitar sentir el dolor, se pueden producir en las personas,  trastornos de ansiedad o de somatización, como problemas dermatológicos, respiratorios o  del aparato digestivo. Aunque la mayoría de las veces la consecuencia es la depresión.

tristeza y alegriaHablando de la tristeza en la nueva película de Pixel, titulada “Intensamente”, podemos ver que al crear el  rostro a la tristeza, eligieron un personaje gordo, con gafas y un suéter de cuello alto pasado de moda: un estereotipo de lo que nuestra sociedad consideraría impopular. Desde pequeños aprendemos que la expresión de la tristeza no está muy bien aceptada, nos empiezan a castrar esa emoción diciéndonos: “no llores, no pasa nada, tienes que ser fuerte”,  las personas tienen la sensación de que si se muestran tristes ante los demás no les van a aceptar o a querer o los calificaran de débiles.

Por otra parte en nuestra sociedad,  mostrar la rabia es mejor aceptado que mostrar la  tristeza y por eso encontramos por la vida muchas personas furiosas que ocultan en su interior una gran tristeza. Los caracteres optimistas y las personas impulsivas son especialistas en negar la tristeza, ¿cuantas veces escuchamos frases denominadas “positivas” en situaciones que ameritan estar triste?  Cuando realmente debemos acompañar a las personas en su tristeza lo que hacemos es sacarlas de ella de forma artificial.

Pero negar la tristeza no acaba con ella, de igual modo que ignorar la lluvia, no significa que no esté lloviendo. La psicoterapia  ha tratado a pacientes a quienes ese dolor tan profundo,  que no se procesó en su momento ha surgido años después. Esas personas acaban reconociendo, por ejemplo, que cuando murió su madre o cuando se separaron de su pareja, no fueron capaces de llorar, porque tuvieron que hacerse fuertes para asumir todo lo que se le venía encima a la familia.  Las personas más “Fuertes” tal vez son las que más sufren al no aceptar su vulnerabilidad y su tristeza.

tristeza intensamente

Todas las emociones provocan reacciones fisiológicas y motoras encaminadas a promover una respuesta determinada. En el caso concreto de la tristeza lo que se genera es inactividad y desmotivación, así como un ligero aumento de la actividad cardiaca y neurológica. La tristeza sirve para fomentar la reflexión y el análisis tras una pérdida o un fracaso, para ahorrar energía después de una época de mucho desgaste o para pedir ayuda y evocar comportamientos de cuidado en otros, la tristeza nos pone lento para que podamos reflexionar y tomar mejores decisiones. Negando la tristeza, además de empeorar las cosas, también nos estamos perdiendo la ocasión de recibir un abrazo largo y cariñoso que nos recuerde, en un momento vulnerable, que no estamos solos en el mundo.

La tristeza en algún momento se retirara, no es posible estar triste las 24 horas del día durante 7 días a la semana y durante 365 días al año.   Es saludable darle espacio a esa tristeza y buscar la forma de dejarla salir ya sea llorando o hablando de lo que nos causa la tristeza, pensando, reflexionando o escribiendo sobre nuestra tristeza. Cuando la tristeza se retire,  nosotros podremos conectarnos nuevamente con nuestra vida;

alegria y tristeza flor

 

sin embargo ella puede regresar en cualquier momento para recordarnos que somos humanos y estamos vivos y en ese momento la reconoceremos y debemos concederle nuevamente su espacio.

Fatima Villanueva



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