¿QUE ES LA PSICOTERAPIA CORPORAL?

Elaborado por: Lic. Magaly Pèrez

Basados en la premisa que desde la psicoterapia corporal sostiene que somos un cuerpo, no que tenemos un cuerpo. Una cosa es bien cierta, nuestro cuerpo no miente: su tono, postura, color, vitalidad, tensiones, expresan lo que está al interior de la persona. Esas señales son un lenguaje que revela la historia biológica, emocional y señala nuestros más profundos sentimientos, nuestro carácter y personalidad.

Uno de los pioneros en el estudio del cuerpo y en indagar como las diferentes formas de los cuerpos resultaban de determinadas circunstancias de la historia personal, de la forma como se estaba en el mundo; además de investigar sobre el principio de unidad funcional entre lo físico y lo psíquico fue Wilhelm Reich (1897-1957). Reich fue el padre de muchas de las terapias que hoy en día trabajan el cuerpo, las emociones y la energía corporal; entre otras conocidas la Bioenergética a través de su paciente A. Lowen, Dentro de los postulados fundamentales de Reich, estaban su concepción y el aporte más importante fue el concepto de “coraza muscular”.

Sus años de experiencia clínica con el Análisis del Carácter, lo condujeron a descubrir que las emociones no son solo sentimientos flotantes en el cerebro, sino que también incluyen un impulso para la acción.

La tristeza; por ejemplo, es un sentimiento –psíquico-, pero también contiene la necesidad de llorar, que es un hecho físico; y este hecho físico involucra una cierta cantidad de respiración agitada, vocalización, expresiones faciales, lagrimas e incluso movimiento de los labios. Si la necesidad de llorar no encuentra salida, todos estos impulsos musculares espasmódicos deben ser suprimidos. Entonces, esa acción de no llorar lleva a contener la respiración, y esto no solo suprime los suspiros y el llanto, sino que baja el nivel de energía. Igualmente, las tensiones musculares que se originan bloquean el flujo de energía que es un aspecto esencial de la expresión emocional. Si esta tensión muscular persiste y se vuelve habitual, termina convirtiéndose en espasmos automáticos e inconscientes, la musculatura permanece rígida aun cuando dormimos. Es así, como la supresión se convierte en represión, pero la memoria de estos sentimientos reprimidos permanece en forma de impulsos congelados en los músculos. En esto consiste la “armadura muscular” que nos “defiende” tanto de los estímulos que vienen de afuera como de los impulsos de nuestro interior.

Para Reich, la coraza muscular es el aspecto físico y la coraza caracterial es el aspecto psíquico; ambas constituyen nuestro sistema de defensa. A partir de este descubrimiento, el autor desarrollo una variedad de técnicas ingeniosas para disolver la coraza muscular, posteriormente ampliadas y reelaboradas por sus seguidores. Desde la respiración y masajes profundos, hasta el trabajo con la expresión facial (gestos, muecas, “poner caras”), pasando por diversos tipos de movimientos bioenergéticas y el mantenimiento de posturas “estresantes” cuya finalidad es aflojar la armadura.

Todo trabajo corporal desde este enfoque psicocorporal depende de la persona, de las vicisitudes de la terapia y de la intuición del terapeuta. Al comenzar se trabaja con las defensas más superficiales y gradualmente se va profundizando: el miedo y la resistencia del paciente se van respetando, ya que están ahí por una buena razón

El trabajo corporal es un arma terapéutica poderosa, pero en sí misma no es una panacea. El proceso de disolver la armadura requiere coraje, perseverancia y apoyo terapéutico. Esto es fundamental, cuando dejamos salir todo aquello que bloqueamos en el cuerpo, así como también se abre un espacio para dejar entrar lo bueno que nos permitiremos incorporar. En este fluir aprendemos a amar y ser amados. Y es esto lo que sana