¡Estoy harta, todos abusan de mí!

Si alguna vez has sentido que las personas abusan de ti, ya sea tú pareja, tu jefe, tus padres, hermanos, vecinos o los extraños,  es importante que revises:

  • ¿Cuantas veces aceptas hacer cosas que no quieres hacer?
  • ¿Evitas expresar lo que realmente sientes o quieres?
  • ¿Te cuesta defender tu punto de vista?
  • ¿Sientes que todos te dan órdenes?
  • ¿Te sientes poco respetado?
  • ¿Dejas que otros decidan por ti, o te dejas llevar por la corriente y luego te sientes culpable?
  • ¿Eres el único en la oficina que nunca dice que “NO”?
  • ¿Prefieres evitar las discusiones o peleas?
  • ¿Piensas que las discusiones no solucionan tus problemas?
  • ¿No quieres llevarle la contraria a tus padres, jefe o pareja?
  • ¿Haces cosas que no quieres hacer pero las usas como excusa para no enfrentar miedos o realidades que te asustan?
  • ¿Si alguien se te adelanta en la cola del supermercado, prefieres ignorarlo?
  • ¿Cargas con responsabilidades que no te corresponden y que te impiden atender otros asuntos prioritarios para ti?

En el mundo en que vivimos estamos en contacto permanente con otras personas ya sea en lugares públicos, en el trabajo, en la calle y en nuestros hogares, en la medida que en estas relaciones diarias dejamos de expresar nuestras necesidades comenzamos a permitir que los “otros” traspasen los límites que nos hacen sentir confortable y contentos con nuestra existencia.

¿Qué son los límites?

limites defenderse
Los límites dentro de una relación se refiere a lo que estás dispuesto(a)  a tolerar, y lo que no.

¿Cómo se establecen límites?

 

Los límites se van estableciendo en la medida que las personas se relacionan, lo importante es no dejar pasar la oportunidad para expresar aquellas situaciones que no quieres tolerar, o que generan en ti estar incómodo, inconforme, molesto, triste, presionado.

Con nuestros padres suele suceder que cuando éramos niños ellos tenían el control de nuestras vidas y en algunos casos los padres pretenden que después de adultos siga siendo así, hay que dejar claro, que nuestras decisiones de vida, las tomamos nosotros RESPONSABLEMENTE, esto es poner límites. Eso sí, si nos equivocamos también es nuestra responsabilidad.

 

Es importante no hacerse la “vista gorda” porque estamos iniciando la relación, o me voy a hacer el tonto(a) para evitar el conflicto cuando la relación ya está avanzada, o no le diré nada a mi madre porque ella se molesta muy fácilmente, como le digo a mi suegro que no en su solicitud,  si él es tan encantador, no le puedo llevar la contraria a mi jefe porque seguro me despide y así existen miles de ejemplos en nuestras vidas.

 

Los seres humanos siempre tratamos de lograr objetivos y en ese camino muchas veces nos “aprovechamos” de formas inconscientes de las otras personas, sin embargo aquella persona que se da cuenta de eso, debe poner un freno, para que él otro también se dé cuenta de que está siendo abusador.

En muchos casos a pesar de darse cuenta de su abuso (conciencia de ser abusador), esta persona buscara otra víctima para mantener el mismo comportamiento.

poner limites

¿Qué sentiré al poner límites?

Es fácil que al pensar en explicar tus condiciones, aparezcan algunos temores. Pero no poner un límite por evitar un conflicto supone generar un conflicto en tu interior. Es necesario asumir que no siempre tendrás la aprobación de los demás ni su comprensión. Si el miedo a encontrarte con algún tipo de consecuencia negativa empieza a bloquearte, reflexionar por escrito te ayudará a ordenar pensamientos y a escuchar tus emociones. Pregúntate cuáles serían las ventajas y los inconvenientes de poner límites y de no ponerlos. Imagina los diferentes escenarios, las personas implicadas, etc y escribe todas las respuestas que se te vayan ocurriendo. Si tu mente únicamente estaba concentrándose en las consecuencias negativas, identificar todo lo bueno que se generará al poner límites te dará más fuerza para llevarlo a cabo. Y si decides que el precio va a ser demasiado caro te habrás hecho consciente de los beneficios de no expresarte y estarás en condiciones de buscar otras alternativas.  Cuando logres poner los límites que necesitas, sentirás un gran alivio y una gran seguridad.

 

no¿Y si ignoran mis límites?

Una vez que te has hecho consciente de cuál es el límite que quieres poner en una situación concreta tienes que hacerte responsable de explicarlo con claridad y firmeza, sin esperar que los demás lo vayan a adivinar, por muy obvio que te parezca. Los otros puede que no perciban, desde su ignorancia, sus valores, sus costumbres o su disfuncionalidad, los límites que a ti te parecen saludables. Si lo que te preocupa es la forma en la que vas a poner el límite o si encontrarás el momento adecuado, recuerda que no hay una fórmula mágica y lo que decidas hacer no tiene que ser perfecto. Vas a llevar a cabo lo que creas adecuado y eso ya es suficiente. A veces lo más útil es una conversación, quizás te convenga escribir un mensaje, iniciar una acción legal, dejar de seguir una rutina, negarte a colaborar, aclarar mejor tu punto de vista, etc… Partiendo de la situación que enfrentes, estudia todas las alternativas posibles tratando de mantenerte siempre en el territorio del respeto y la amabilidad sin que por eso disminuya la claridad, la determinación y si cabe, el sentido del humor.

Con frecuencia no basta con poner límites sino que hay que insistir para consolidarlos. Perseverar incluye ser coherente pues se debilitarán esos límites si, por presiones sociales u otros factores, finges lo que no sientes, expresas opiniones contrarias a lo que piensas o sigues bromas que van en contra de tus valores, etc… Además esa coherencia también tiene que verse reflejada en tu modo de tratar a los otros, ofreciéndoles la misma consideración que pides para ti.  Por otra parte, ganarte el respeto de los demás comienza por respetarte a ti mismo alejándote, por ejemplo, de situaciones o hábitos que puedan resultarte lesivos,  no dando excesiva importancia a las opiniones ajenas o no estancándote en aspectos del pasado que no puedes modificar. Es decir, hacerte responsable de tu bienestar físico, mental y emocional.

 Poner límites no es ser agresivo(a) es ser asertivo (a)

Como la vida cambia constantemente, es importante ir  poniendo nuevos límites, conforme avance la relación y vayan explorando nuevos terrenos.

Los límites nos dan seguridad por eso es importante que en todos los ámbitos de nuestra vida, nos pongan límites y nosotros pongamos los nuestros, esto genera un ambiente de respeto mutuo.

Fatima Villanueva

@psicogestaltccs – correo: Psicogestaltccs@gmail.com



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