¿Como hablar de sexualidad con nuestros hijos?

El tema de la sexualidad es un tema muy importante para los padres, ya que a pesar de que muchos están atemorizados por el mismo por sus propias experiencias o prejuicios, no se deciden a hablarlo con sus hijos porque no saben cómo. Trataremos algunos tópicos relacionados con la sexualidad infantil.

Lo primero que debemos saber es que este es un tema como cualquier otro, que mientras más lo llenemos de ansiedades y preocupaciones, más difícil va a ser enfrentarnos a él. La sexualidad no es solo sexo, es también género, es decir, masculino y femenino, qué nos hace ser mujer o hombre además de los órganos reproductores. Nace desde nuestra condición de seres humanos. Por esta razón no debemos esperar hasta la adolescencia para comenzar a hablar de sexualidad, ya que debería ser un tema de rutina, como cualquier otro, sin embargo es importante saber cómo abordarlo.

La educación sexual “consiste en establecer y mantener con la infancia una comunicación fluida, sincera y sin tabúes sobre la realidad que viven de cerca, haciéndonos sensibles a sus necesidades y demandas, que pueden manifestar tanto de forma verbal como no verbal” (Hernández, 2008). La educación sexual no es tarea exclusiva de la escuela ni de los padres, debe ser un trabajo en conjunto que se realice para ofrecer una buena comprensión y no abarca solamente el conocimiento del cuerpo humano y los métodos anticonceptivos, va mucho más allá.

  1. ¿Cómo es la sexualidad infantil?

Los niños y niñas hasta los 10 años aproximadamente no poseen un desarrollo sexual como lo puede tener un adolescente o adulto, es decir, sus órganos genitales están poco desarrollados y la cantidad de hormonas sexuales aún no están presentes (en algunos casos sí puede ocurrir en las niñas que se desarrollan prematuramente), por lo tanto, la sensación de placer sexual aún no está presente. La sexualidad infantil se expresa a través de la curiosidad y no debemos confundirlo con placer sexual. Esto se aplica a niños que no hayan pasado por ningún tipo de trauma sexual, para los cuales hay otras características.

  1. ¿Cómo responder a sus preguntas?

En primer lugar, debemos asegurarnos de saber qué es específicamente lo que está preguntando el niño, ya que si por nervios ante el tema no escuchamos lo que nos pregunta, podemos responder algo que va más allá y dejarlos aún más confundidos.

Al momento de responder es importante recordar que este es un tema como cualquier otro, respiremos y prestemos atención a su pregunta. El uso de libros con imágenes suele ser un buen recurso, así como algunos videos en internet.

Debemos ofrecerle un espacio de confianza donde se sienta seguro de que sus dudas van a ser resueltas, no regañar ni obviar sus inquietudes. Si no sabemos la respuesta, es mejor reconocer que no sabe, sin embargo, debe buscarla y responderle apenas pueda hacerlo.

  1. ¿Quién responde a sus preguntas?

La persona más apta para hacerlo. En mi opinión no tiene nada que ver si es “asunto de hombres” o “asunto de mujeres”, con tal de que la persona que responda lo haga de forma segura y correcta. Ciertamente, si responde el padre del mismo sexo del niño, esto puede generar mayor vínculo entre ellos y probablemente una información más certera, sin embargo, si esta persona no le ofrece la información que el niño necesita, lo mejor es que lo haga el otro progenitor.

En este punto es muy importante establecer una especie de pacto con los niños, en el cual se establezca un compromiso en el cual debe aclarar sus dudas únicamente con su familia y/o maestros, ya que, tal vez, cualquier otra persona puede aprovecharse de sus dudas y el niño buscará respuestas afuera si la familia no quiso ofrecerlas, entonces allí sí tendríamos un problema.

  1. ¿Cómo los protegemos?

Debemos reforzar con los niños el pacto de compromiso, aclarar que en su familia tiene un lugar seguro para hablar de estos temas y además es importante aclarar que nadie más a excepción de sus padres y con determinados fines puede tocar sus partes íntimas además del médico especializado, si esto llega a pasar debe decir inmediatamente ¡NO! y alejarse, para luego comentarlo en casa. Debemos aclararles que tampoco deben permitir ningún regalo ni promesas de extraños. Estas normas deben ser incluidas en lo cotidiano, cuando hablamos de no usar objetos punzantes, ingerir medicamentos, acercarse al fuego, entre otros.

  1. ¿Se deben utilizar cuentos o historias metafóricas para aclarar sus dudas?

Estas historias, como las de la cigüeña, por ejemplo suelen ser utilizadas por los padres para explicar el nacimiento de los niños, es elección de cada quien lo que va a utilizar para explicar. Sin embargo, este es un “cuento” que en algún momento los niños desecharán porque se darán cuenta de la realidad, la cual probablemente no será expuesta por sus padres. Se recomienda que las explicaciones que se les ofrece a los niños estén adecuadas a su nivel cognitivo y de razonamiento, por ejemplo, no sería adecuado hablar de relaciones sexuales con niños de 4 años porque en primer lugar no lo entenderían y podrían quedar más confundidos de lo que estaban, además puede generarles más curiosidad que no sabemos cómo resolverán. Entonces, lo que se recomienda es ir explicándoles según ellos se vayan desarrollando y tengan capacidad para entender cuestiones más complejas. Para dar un ejemplo, hay padres que explican que los niños vienen al mundo cuando los padres deciden hacerlo y se quieren mucho, se dan “besitos” y así nace el bebé. Esto puede ser una explicación razonable si el niño tiene 4 años, pero no si tiene 7. Sin embargo, esta teoría debe ir evolucionando a medida de que el niño va creciendo.

Hay mucho que discutir acerca de la sexualidad infantil, esto es solo un abreboca, seguiremos escribiendo acerca de este controvertido pero importante tema.

 

Bibliografía

Hernández, María del Carmen (2008). Educación sexual para nuestros niños de 0-6 años. Caracas: Laboratorio Educativo.

 



Los Comentarios están cerrados.